martes 15 de diciembre de 2009

CEFIBA, 75º Aniversario

El viernes 7 de diciembre nos reunimos en el Salón Blanco del Centro Naval de Buenos Aires para celebrar la cena anual y festejo del 75º aniversario del Centro Filatélico de Buenos Aires.
Tuvieron una gran convocatoria!
Contaron con la presencia de presidentes de otras entidades filatélicas amigas, de la FAEF, coleccionistas y comerciantes, representantes del correo argentino y de la secretaría de comunicaciones, de instituciones culturales y de fundaciones de estudios filatélicos.

Una amplia multitud brindó por la "filatelia con alegría", expresión característica del club e interpretada encuentro tras encuentro!
Me tocó en suerte (de la buena) la mesa de los galanes...


El presidente de CEFIBA, Fernando Trabucco hizo gala de sus habilidades comunicativas y organizativas. Estuvo todo muy cuidado y rico!
Fue otro momento agradable para compartir con colegas y amigos.
Muchas gracias y Felicitaciones a Fernando, a Anita, a Delia y al CEFIBA team todo!

domingo 6 de diciembre de 2009

JUVENEX 2009

El entero emitido para la ocasión, el Correo Argentino estuvo representado por el Sr. Blanco

La semana pasada tuve el placer de compartir con colegas y amigos una semana filatélica. Viajamos hasta Rio Grande, Tierra del Fuego al sur de la Argentina donde se celebró la JUVENEX 2009, Exposición Nacional de clase juvenil y Exposición Nacional de clase un marco y literatura.


La organización, a cargo de los amigos de la Sociedad Filatélica y Numismática de Rio Grande y de la comisión de Filatelia Juvenil de la FAEF, estuvo impecable. El Museo Municipal de Rio Grande ofició de escenario apropiado para el evento. Participaron muchos jóvenes de la ciudad y algunos del resto del país.

Jorge charlando con Andy y Cravero.

El jurado estuvo integrado por los señores Andrés Schlichter (presidente), Eloy Corres (secretario), Rubén Otero (presidente de honor) y Christian Perez (jurado juvenil). El Sr. Sergio Marinho llegó desde Brasilia para participar como presidente de la Comisión Juvenil de la Federación Interamericana de Filatelia.
Con toda atención Héctor y Juan Pablo escuchan a Andy.
Entre los expositores infantiles estuvo el simpático Juan Cruz Montoya con su colección “Mundiales de Fútbol” (MB+ y premio especial Filatelia Argüello). Entre otras se destacó la colección de Martín Del Fabro llegada desde Jesús María “Mis Trenes” (B).
En clase juvenil la gran ganadora fue Daiana Casielles con su cuidada colección “Mi amigo el perro” (Vermeil y premio especial Soc. Filatélica de Magallanes). Me encantó la colección de Candela Sánchez “Planeta Vida” (Plata).
En clase un marco estuvieron presentes entre otros Roberto Cravero con “1 peso mapa sin límites” (Oro) y “Marcas postales de la Provincia de Córdoba” (Vermeil); el amigo Javier Lencina con sus “Perforados” (Plata) quién me explicó amablemente los secretos de los perfins y Oscar Galuppo con “Marcas argentinas de Malvinas 1982” (Vermeil) y “Guerra de Malvinas 1982” (Plata) de quien tuve el placer de recibir una interesante y minuciosa explicación de su colección.
Córdoba se hizo presente con el simpático Héctor Di Lalla “Mensajerías provinciales de los departamentos del oeste de Córdoba” (Vermeil); Jesús María nuevamente representada con Pedro Domingo Canalda “Ensayos, pruebas y muestras” (Plata).
Carlos Baldassarre, director del museo municipal y anfitrión incansable del grupo obtuvo un merecido Oro con su interesante propuesta “Roca, la campaña del desierto y sus dos presidencias”:
Me encantaron las colecciones de Alberto Schwartz “Vuelos de Saint-Exupèry” (Oro) y del marplatense Juan Pablo Miri “Marcas postales del Partido de Gral. Pueyrredón 1881/1910” (Vermeil). Fuera de concurso pude disfrutar de la hermosa colección “Eva Perón” de Miguel Casielles.

Hay equipo en el Lago Roca

Como experiencia filatélica disfruté con las charlas a cargo del Dr. Andrés Schlichter y del Ing. Jorge Moscatelli.
Andy captó la atención con su interesante puesta sobre la Historia Postal del Graf Spee, recorriendo las marcas postales y tarifas de todos los lugares donde estuvieron alojados los refugiados y luego prisioneros de guerra del famoso barco alemán. Su charla, completa y didáctica, estuvo amenizada con anécdotas y enriquecida con valioso e inédito material filatélico.
Jorge demostró que “Próceres y Riquezas” tiene tela para cortar. El especialista reclamó con vehemencia un estudio exhaustivo de los papeles, filigranas, impresiones y perforaciones de esa serie para poder diferenciar y revalorizar los sellos de acuerdo a su año de emisión y uso. Apoyó su ponencia con gráficos comparativos de las tarifas postales y salarios. Una charla dinámica que cumplió, con creces, su objetivo :
Hasta aquí la experiencia filatélica, pero lo mejor sin dudas fue la posibilidad de conocer a las personas detrás de los coleccionistas.
Federico y Javier en Paso Garibaldi
Los momentos compartidos con amigos de todo el país crearon recuerdos imborrables. Todos y cada uno aportaron un gesto o una palabra (o muchas!) que hicieron de la Juvenex una hermosa excusa para encontrarse, compartir y divertirnos. Destaco a los amigos de Córdoba que aportaron alegría: Héctor y su esposa, Domingo y Pedro (quien nos regalo su poesía en la cena del Palmares)
Hay equipo en Paso Garibaldi

Un capítulo aparte merecen las “salidas didácticas” a cargo de Carlos Baldassarre quien junto con Miguel Casielles trabajó sin pausa para hacernos sentir como en casa. El director del museo municipal (1) nos ilustró con sólidos conocimientos en todos los circuitos recorridos: Tolhuin, El Paso Garibaldi, los temibles castores!, el lago Fagnano, la ciudad de Ushuaia, el museo marítimo, la misión Salesiana, la cultura Yamana y la esquila.

A propósito de ovejas… riquísimos los corderos fueguinos de las cabañas Las Cotorras (Cerro Castor) y de la estancia Maria Behety.


J.R. Merlo (presidente de SOFIRA), Daniel Mello Teggia (Ganador de ORO clase literatura por su "Sellos Postales Argentinos 1856-2010"), Javier Lencina, Eloy Corres, Luis Miceli y más...


Por las noches algunos amigos disputaron, fuera de programa, encarnecidas partidas del deporte nacional (el truco) llenando de alegría a todo el hotel !!

Alejandro Argüello y Silvia Kevorkian lideraron la actividad comercial

También estuvo presente CEFIBA con Fernando Trabucco y Anita.

El Dr. Canalda inspirado

Federico de CELESTAMPS charlando animadamente con Daniel en el museo municipal.


Gracias a todos por esta experiencia inolvidable!


(1) Su museo me sorprendió; invita a recorrer cada interesante rincón con infogramas y fotos. Además alberga una bandera de gran valor simbólico para todos los argentinos.

sábado 28 de febrero de 2009

Los Rivadavias

Los sellos postales llamados Rivadavia emitidos de acuerdo al decreto del 1º de Enero de 1863 constituyen la estrella de la filatelia argentina.
No sólo por su interesante valor (en ella se encuentran varios de los sellos más valiosos del catálogo) sino también por tratarse de hermosos sellos caracterizados por la delicadeza de su grabado y por ser el primer sello postal cuya emisión planificada unificó al territorio de la República Argentina.

Dentro de los clásicos argentinos no hay otro sello que presente al coleccionista la multiplicidad de variables que éste ofrece; las sucesivas tiradas le otorgan diferencias en tono y grado de saturación del color, impresiones aceitosas o borrosas, diferencias de papeles, de filigrana, de goma y dentado.
Estas particularidades y el estudio de los matasellos y obliteraciones utilizadas hacen de la colección de los Rivadavia una fuente inagotable para los filatelistas curiosos y de espíritu investigador.

Tres matrices huecas, grabadas en acero sirvieron para la confección de las planchas impresoras de 5, 10 y 15 centavos. El diseño consistía en la cabeza de B. Rivadavia en marco oval, con ornamentos y con la leyenda “República Argentina”, para cada uno de los valores.

Las planchas de cobre bañadas en acero, fueron enviadas desde Londres junto con el papel filigranado, las tintas, la prensa y la perforadora necesarias para la impresión de los Rivadavia.
El taller se estableció en la Casa de Correos de la calle Bolívar (no en la Casa de la Moneda); con la impresión de estos sellos surgieron los primeros decretos que ordenaron y regularon la confección y distribución de los sellos postales de nuestro país.

El papel llegado desde Londres era de hilo hecho a mano, con diferencias en su espesor. Los pliegos servían para 200 sellos, las planchas impresoras eran de 100, por lo que se cortaban al medio. Todo el papel era blanco y contenía en su interior una filigrana con las letras RA. Dentro de la partida había también papel llamado rayado, utilizado en la primera impresión de 5 centavos.
El guardado del papel filigranado en el Ministerio del Interior y de las planchas para impresión en la Dirección General de Correos bajo dos llaves, sumado a los procedimientos de impresión celosamente custodiados por las autoridades y el guardasellos, hacían de los Rivadavia un bien cuidado recurso.

La primera impresión se realizó el 16 de abril de 1864.

Se grabaron en tres colores: laca, verde y azul para 5, 10 y 15 centavos respectivamente. En esta primera impresión se usaron más de 3400 hojas, acabándose el trabajo en 69 días.
Los Rivadavia fueron los primeros sellos en nuestro país en los que se usó la perforación como método de separación.
En esta primera impresión los sellos fueron emitidos dentados y sin dentar (hay consenso en argumentar que estos últimos lo fueron por simple urgencia en salir a la luz)
La impericia o la premura en la confección de estos sellos significó muchas variables que agregan atractivo a los Rivadavia de 1864:

Las primeras planchas impresas fueron las de 5 centavos y presentaron diversidad en el color por efecto de la mezcla de tinta o el modo de entintar y limpiar las planchas; hay color ladrillo acarminado, pálido y vivo. Laca y rojizo.
El espesor del papel es siempre variable, desde el delgado al mediano y casi grueso.
La filigrana puede estar en variedad invertida o transpuesta, debido al error al presentar el medio pliego de papel en la plancha a imprimir.
El mecanismo para perforar generaba un dentado 11 ½ y se realizaba hilera por hilera.
En esta primera tirada los sellos perforados presentan un dentado bastante imperfecto.
Si bien las agujas eran nuevas, se trataba de la primera vez en aplicarse el sistema de perforación y tal vez los errores se hayan debido a la impericia del operador.


Este es un hermoso sello Rivadavia 5 centavos rosa, impresión semiborrosa,
sobre fragmento
con matasellos completo de la oficina del Rosario.
Fechado el 24 de marzo de 1866.



Aquí 10 cent verde y 15 centavos azul con impresión nítida y dentado irregular. Ambos matasellado “frescos”.






Continuará…

Existe en nuestro país una palabra de uso habitual para referirse a los sellos postales: estampillas. Los aficionados filatelistas prefieren no utilizarla, de hacerlo le otorgan un matiz despectivo, para referirse a sellos sin valor o de dudoso origen, o a aquellos que los coleccionan. De modo que, las cosas por su nombre: Sellos Postales.

domingo 8 de febrero de 2009

Historia Postal, ¿de qué se trata?

En Filatelia se llama Historia Postal al estudio y coleccionismo de las marcas postales y sellos incluidos en sobres completos, pliegos, cartas envueltas completas o amplios fragmentos piezas.
El estudio y coleccionismo de piezas exclusivamente de marcas postales se denomina Prefilatelia. Se incluyen dentro de este concepto los sellos y marcas anteriores a la circulación de los sellos postales propiamente dichos, esto es hasta 1840 para Gran Bretaña y hasta la siguiente década para el resto de las regiones.

Se entiende por marca postal todas aquellas marcas de salida, tránsito y llegada realizadas en los sobres o cartas completas, ya sea mediante mecanismos manuales o a mano (con pluma) También se incluyen las marcas fechadoras, las de “porte franco” y las de “porteo”.
En muchos casos son visibles también las marcas de mensajerías y las de las especificaciones respecto al envío y recorrido.
Mediante el estudio minucioso es posible, a través de una pieza de Historia Postal, recorrer el camino por el cual las personas se comunicaban entre sí cuando mediaban las distancias y no eran fácilmente franqueables como lo son actualmente.
Hoy en día, los medios de comunicación alcanzan espacios fabulosos de inmediatez y abarcan casi todo el mundo. Muchos objetos destinados a comunicarnos acompañan a los hombres y las mujeres del siglo XXI en la vida cotidiana.
¿Cómo resolvían los hombres y las mujeres del siglo XIX su necesidad de comunicarse? Arreglar negocios, comprar, vender, solicitar ayuda, enviar saludos, declarar el amor, declarar la guerra. Convocar a encuentros, decidir los destinos de una nación, narrar un viaje. Notificar una muerte,un nuevo gobernante o cumplir con un saludo de cortesía.
Estos eventos requerían comunicación ineludible y fehaciente. El hecho de que fuera costoso, complejo y de que demandara mucho tiempo de tránsito complicaban las comunicaciones pero no constituía un obstáculo. Las cientos de miles de antiguas cartas en manos de coleccionistas lo demuestran. Las distancias, los problemas de transporte y las prohibiciones políticas complicaban asimismo el flujo del intercambio; los sistemas de correos se fueron organizando y salvando los obstáculos de manera cada vez más eficiente y confiable.
Resulta apasionante comenzar y profundizar una colección de Historia Postal, hay múltiples temas para elegir; la reconstrucción de rutas de transporte, la selección de marcas especiales o de agentes distribuidores. También resulta interesante dedicarse a una colección centrada en un evento histórico, por ejemplo un conflicto bélico, allí se buscarán ejemplares de correo militar, de prisioneros de guerra de campos de entrenamiento.
Otra posibilidad es elegir medios de transporte específicos, correo de tren, de vapor, marítimo... o abocarse al estudio exhaustivo de una marca postal en particular, ya sea oficial, de correo particular o de mensajerías.
Una colección puede planificarse cronológicamente, geográficamente (por ejemplo por distritos locales o nacionales), por medio de transporte, por archivo de destinatario o de cualquier otra manera que interese a cada coleccionista. La marcofilia es una especialidad dentro de la filatelia que estudia específicamente los matasellos y cancelaciones realizadas por servicios postales oficiales o privados.
Puede tratarse de marcofilia pre filatélica, cancelaciones a pluma, cancelaciones mudas o matasellos fechadores.
Los seguidores de esta especialidad aprecian los ejemplares de la Historia Postal, ya que en cartas completas o grandes fragmentos pueden encontrar las cancelaciones completas y en un marco de referencia que las hace más interesante para su estudio.
En esta especialidad los temas a elegir también son numerosos, dentro del siglo XIX se puede elegir un matasellos en particular, la evolución y las reparaciones que pudieran haberse realizado en el mismo. Se puede reconstruir el primer y último de uso de cada matasellos, los colores de las tintas, las marcas especiales para indicar fechas, portes y distancias. Las marcas de correo oficial, marítimo, correo real o marcas de vapores y rutas especiales.
Los invito a recorrer mi catálogo de ejemplares destinados al estudio de la Historia Postal, Prefilatelia y Marcofilia. Podrán encontrar abundante material de Prefilatelia latinoamericana, especialmente de Bolivia. Así como vapores de Sudamérica y Centroamérica.
Encontrarán también ejemplares de Historia Postal Europea, especialmente de Gran Bretaña, España e Italia. Espero que lo disfruten!

sábado 6 de septiembre de 2008

Filatelia de la Guerra Civil Española

Se denomina Guerra Civil Española el conflicto bélico que estalló tras un fallido golpe de estado de un sector del ejército contra el Gobierno legal de la Segunda República Española. Se extendió entre el 17 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939. El enfrentamiento concluye con la victoria de los rebeldes y la instauración de un régimen dictatorial por el general Francisco Franco.
La Guerra Civil Española ha sido considerada como el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial ya que supuso un desenlace entre las principales ideologías políticas de carácter revolucionario y reaccionario (ó contrarrevolucionario) que entonces se disputaban en Europa y que entrarían en conflicto poco después: el fascismo, el constitucionalismo de tradición liberal burguesa, el Socialismo de Estado y los diversos movimientos revolucionarios: socialistas, comunistas y anarquistas.
La Guerra Civil Española inició en julio de 1936, cuando el Ejército, apoyado por diversos sectores de la sociedad como empresarios, terratenientes e Iglesia, se sublevó en un planificado "Alzamiento" se dio el 17 de julio a cargo de Francisco Franco, quien desde Islas Canarias comenzó sus desplazamientos hasta alcanzar el continente.
La insurrección militar es rechazada en Madrid y Barcelona, donde el Frente Popular había obtenido un amplio apoyo en las elecciones de 1936.
El 21 de julio los rebeldes tomaron el control de la zona de Marruecos bajo protectorado español, las islas Canarias (excepto La Palma), las islas Baleares (excepto Menorca) y la parte de la España peninsular situada al norte de la sierra de Guadarrama y del río Ebro, excepto Asturias, Cantabria y el País Vasco en la costa norte, y la región de Cataluña en el nordeste. El 27 de julio de 1936 llegó a España el primer escuadrón de aviones italianos enviado por Benito Mussolini.
Las fuerzas republicanas, por su parte, consiguen sofocar el alzamiento en la mayor parte de España, incluyendo todas las zonas industrializadas, gracias en parte a la participación de las milicias recién armadas de socialistas, comunistas y anarquistas, así como a la lealtad de la mayor parte de la Guardia de Asalto y, en el caso de Barcelona, de la Guardia Civil. El gobernador militar de Cartagena, Toribio Martínez Cabrera, era simpatizante del Frente Popular y la marinería también era contraria al golpe militar, lo que unido a los tumultos populares de los días 19 y 20 hicieron fracasar el movimiento golpista en Murcia.
Por otra parte, caen en manos de los sublevados algunas de las ciudades andaluzas más grandes, incluyendo Sevilla, Cádiz, Granada y Córdoba.
El resultado del alzamiento es incierto ya que tercio del territorio español ha pasado a manos rebeldes, pero ninguno de los dos bandos tiene absoluta supremacía sobre el otro. El intento de derrocar a la República había fracasado; pero España queda sumergida en un profundo enfrentamiento por tres años cruentos y devastadores.
Filatelia Española en la Guerra Civil
Emisiones Nacionalistas
A medida que los militares sublevados tomaban las diferentes localidades, surgían sellos con sobreimpresos (sobrecargas) que expresaban el dominio al nuevo régimen militar, generalmente portaban lemas con carácter adulador hacia los principales dirigentes y propagandístico.
Los sellos emitidos por las nuevas autoridades en zonas controladas por los militares no eran admitidos en el correo internacional ya que el régimen era considerado ilegítimo.


Viñetas
Las leyes de la República no autorizaron la emisión de sellos de correo para fines benéficos; por lo cual se emitieron viñetas para financiar instituciones. Cada localidad emitió sus viñetas y comenzaron a emitir además sellos de carácter ideológico. El valor postal de estas emisiones nunca fue reconocido oficialmente por el gobierno de la República.
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre estuvo fuera del control de régimen militar hasta la toma de Madrid (1939). Para la impresión de los sellos postales el régimen debió recurrir a empresas privadas. (continuará)

domingo 17 de agosto de 2008

Historia Postal del Río de la Plata

El 11 de Junio de 1580 Juan de Garay lleva a cabo la llamada segunda fundación de Buenos Aires. 1
Se la denomina Ciudad de la Santísima Trinidad, puerto Santa María de los Buenos Aires. Estableciéndose el “árbol de la justicia” en la actual plaza de Mayo y ordenándose el trazado de la ciudad según las Ordenanzas de Población de las Leyes de Indias de Felipe II, del año 1573.
Se repartieron los solares y se designaron los integrantes del Cabildo, entre quienes eligieron por sorteo a San Martín de Tours como santo patrono de la ciudad.
Hasta 1776 la gobernación de Buenos Aires formaba parte y dependía administrativamente del Virreinato del Perú. Como la corona española mantenía cerrado el Río de La Plata para el comercio de ultramar toda la actividad comercial debía realizarse a través de Lima.
Los pobladores de Buenos Aires debían abastecerse en la plaza de Potosí, esta situación los mantuvo durante años en relativo aislamiento.
Las mercaderías se encarecían y tardaban mucho en llegar al Río de la Plata ya que las grandes distancias se recorrían en carretas. La prohibición de comerciar de modo directo era burlada por los comerciantes locales, quienes hicieron del contrabando una forma obligada de supervivencia.

Desde su fundación, Buenos Aires utilizó el "Riachuelo de los Navíos" para el desembarco de mercaderías, ya que éste era un canal profundo y Buenos Aires no tenía puerto, debido a la escasa profundidad del Río de la Plata en su litoral.
El desembarco se realizaba de forma muy precaria: fondeados los barcos, los pasajeros y mercancías se pasaban a botes y luego alcanzaban la orilla con carretas de altas ruedas, ya que no existía muelle.
Las tres rutas principales de comunicación de los siglos XVII Y XVIII eran la de Buenos Aires-Asunción, por la ribera del río Paraná, la de Buenos Aires-Lima; Córdoba, San Miguel de Tucumán, Salta y el Alto Perú; y la de Buenos Aires-Santiago, a través de las provincias del Cuyo.
La correspondencia con la metrópolis tenía como vía habitual la extensa vía del Perú; de España a Cuba, de allí a Porto Belo, de allí a Lima y luego por Charcas hasta Buenos Aires. Éste fue el recorrido de la real cédula del 1ero de Abril de 1621 que, anunciando la muerte del Rey Felipe II, arribó a Buenos Aires el 5 de Febrero de 1622.

”La sociedad colonial fue en lo formal —las leyes de Indias— una confusa mezcla
de absolutismo castellano con feudalismo catalán y declaraciones de buenas
intenciones. En la práctica construyó reglas propias amparada en la falta de
buenas tecnologías de las comunicaciones: una consulta al Consejo de Indias,
administrador de las colonias, demoraba bastante más de seis meses entre ida,
resolución y vuelta.” 2

Carlos III resuelve en 1764 establecer correos marítimos fijos (mensuales) entre La Coruña y La Habana. Esto alcanzaba a las regiones de Antillas, Nueva España y Perú. Cevallos solicita una línea al Río de la Plata y se decide probar la vía con el Paquebote “Príncipe” que formaba parte de la flota destinada a La Habana. Fue este paquebote el primer medio oficial de intercambio postal directo entre la metrópolis y el Rio de la Plata, arribó a Montevideo el 31 de Mayo de 1764.
La corona resuelve nombrar a Domingo Basavilvaso como primer administrador general de correos del Rio de la Plata.
En 1769 se incorpora el correo terrestre al marítimo y el administrador pasa a ser responsable de todos los correos, dependiente directamente de la corona española.
En 1772 asume como Administrador General de Correos el Sr. Manuel de Basavilvaso (h)
En 1776, Carlos III decidió la creación provisoria del Virreinato del Río de la Plata para asegurar un control más eficaz de sus dominios americanos. La enorme distancia que separaba al Río de la Plata de la cabecera virreinal había despertado la codicia de ingleses y portugueses, quienes lucraban con el contrabando hacia Buenos Aires y la zona del Litoral, perjudicando a las arcas reales.
El virreinato del Río de la Plata se hizo definitivo en 1778, y cuatro años más tarde se creó el régimen de Intendencias, que tornó más efectiva la supervisión estatal.
Estaba dividido en tres gobernaciones: del Río de la Plata, del Tucumán y de Cuyo y en intendencias.
En Buenos Aires, por uso y costumbre los portes eran pagados por los destinatarios. En las oficinas postales se acumulaban las cartas esperando ser retiradas, con el consecuente atraso en el cobro de porte. Para solucionar este inconveniente se nombró al primer cartero, quien entregaba a domicilio asignando para sí 1 Real por carta entregada, además del franqueo.
Para aquellos remitentes que quisieran franquear previamente sus cartas se dispuso de un sistema de sellos “FRANCA” que indicaba que el porte había sido franqueado. Estos sellos se distribuyeron en todas las oficinas de correos de S. M.
En el correo marítimo, se acostumbraba a indicar en la cubierta del sobre el nombre del buque en el cual el remitente deseaba que se enviara la correspondencia. Se implementaban medidas para evitar la circulación de correspondencia “fuera de valija”, envíos de paquetes y cartas que sorteaban el pago de porte oficial.
Antes de 1775 no se admitía la correspondencia con otros países Europeos fuera de España, a partir de ese año se incorporó Roma como posible destino.

Las tres principales rutas de correo del Virreinato eran: desde Buenos Aires a Perú, Chile y Paraguay. En 1779 comienzan a utilizarse marcas postales para las cartas que se remitían a España indicando la estafeta de cada región: Marca “Buenos Ayres” para el litoral, Tucumán, región de Cuyo y Paraguay. Marca “Chile” y marca “Perú” para la región de Potosí y provincias de Lima. Los sellos de cada administración se seguirían usando para las cartas que circularan dentro del “Reino de Indias”
En España circa 1796 comienzan a utilizarse marcas adicionales que indicaban el mes y día (cuando se echaban en el buzón y cuando arribaban a la oficina de destino)

En 1784 se establece un servicio fijo de intercambio con Montevideo; las llamadas “chasqueras” (lanchas) que cubrían la línea fluvial de Buenos Aires a la Colonia del Sacramento y una terrestre de allí hasta Montevideo que se estableció con postas de tropas.

Durante las invasiones inglesas, entre 1806 y 1807 este servicio estuvo interrumpido, reestableciéndose con el triunfo de la defensa de Buenos Aires.
Pero las situaciones de guerra en las que se vio sumida la metrópolis impidieron el reestablecimiento del control de los correos marítimos por parte de España entre la Coruña y Tierra Firme. La correspondencia continuó circulando en buques particulares desde y hacia Cádiz.
Con la Revolución de Mayo de 1810 los correos marítimos se vieron interrumpidos para Buenos Aires, ya que tras la “mascara” de fidelidad al Rey que sostenía la primera junta de gobierno luego de la revolución, se escondía la independencia de criterios respecto a Fernando VII y a la Junta representativa metropolitana. Montevideo se negó a apoyar a los revolucionarios. Las nuevas autoridades de Buenos Aires intentaron establecer infructuosamente un puerto de partida para correos desde Ensenada; las chasqueras también fueron suprimidas.
La única correspondencia que arribaba a Buenos Aires en los tiempos revolucionarios ingresaba en buques extranjeros (no españoles) en su mayoría ingleses, es de observar que el volumen de correspondencia de circulación “clandestina” aumentó por esos años considerablemente.
La Junta de Gobierno decretó severas penas para aquellos que ingresaran correspondencia sin pasar por la oficina postal.
Por esa época funcionaba una estafeta inglesa en una oficina comercial de Buenos Aires. La primera junta, considerando el funcionamiento de aquella como irregular y contraria a los intereses de la Renta, decretó cerrarla.
Para reestablecer el correo marítimo, Buenos Aires estableció un contrato con al gobierno inglés; los buques ingleses se hicieron cargo desde 1824 de la circulación de correspondencia entre Europa y Buenos Aires. En este acuerdo Buenos Aires tuvo que otorgar grandes concesiones: los buques ingleses estaban eximidos de derecho de puertos, contaban con descuentos sobre el porte de la correspondencia, el control que sobre ella se hacia debía ser mínimo y Buenos Aires debía establecer un correo terrestre hasta Chile en combinación con los paquetes ingleses.
El correo marítimo fijo con Montevideo se mantuvo interrumpido por el bloqueo del Río de la Plata por parte de buques españoles, pero se emprendieron una serie de rutas alternativas y cambiantes para mantener contacto con la plaza oriental, generalmente la ruta terrestre se completaba por postas de soldados. En 1814, una vez ocupada la plaza de Montevideo por parte de los revolucionarios se reestableció el correo fijo semanal.
El correo con Brasil, se había mantenido en manos de propietarios particulares de buques que accedían a la patente de correo. Con esta misma modalidad se estableció un paquete hacia Río de Janeiro “La Dorada” a partir de 1818.
Los correos marítimos, tanto a Uruguay como a Brasil fueron aumentando en número y mejorando la organización paulatinamente. Siempre bajo la modalidad de otorgamiento de patentes de correos a particulares. Esta modalidad se estimuló también para territorios nacionales: en 1822 se establece un contrato para otorgar patente de correo marítimo hacia el puerto de Patagones.
En 1826 Rivadavia crea la Dirección General de Correos y Postas de Caminos, nombrando director a Juan Manuel de Luca, quien estuvo en su cargo hasta 1858.
Luego del Pacto de San Nicolás, habiéndose dividido Buenos Aires de la Confederación Argentina, (1852) la organización del correo nacional queda dividida en estas dos juridicciones.
La Confederación reglamentó los servicios postales y creó las “Mensagerías Argentinas” (contratos de correo con particulares) dependientes de las Aduanas Nacionales.
En 1854, la Confederación Argentina organiza el correo estableciendo el franqueo previo de toda correspondencia por parte del remitente y organizando las tarifas internas. Se establece un signo postal con la leyenda "FRANCA" como marca de inutilización de los sellos.
A partir del año siguiente se empiezan a proyectar las primeras estampillas.
Fue la provincia de Corrientes en 1856 la que emitió los primeros sellos postales. Su gobernador, el Dr. Juan Pujol fue el que, inspirado en los usos postales europeos, emprendió el proyecto de timbrado postal.
El sello de Corrientes representa, a imitación de los sellos franceses, a “Ceres”, diosa latina de la agricultura (de allí la denominación actual de esos antiguos sellos) fueron grabados mediante impresión tipográfica en papel de seda de color azul grisáceo en tinta negra. El grabador fue el Francés Matías Pipet, quién confeccionó la única plancha con la que fueron impresas las 17 emisiones de la provincia de Corrientes, hasta el año 1880.

En 1858 la confederación emite los primeros sellos postales adhesivos, cuyo diseño incluye un símbolo de la confederación argentina con impresión litográfica de tinta roja, verde y azul sobre papel blanco. La primera emisión consta de tres valores de 5, 10 y 15 centavos, con una nueva emisión en 1860.

En Buenos Aires, se establecen correos bimestrales que comunican con la Confederación: hacia Santa Fé, Entre Ríos y Corrientes y mensuales hacia Chile y Perú.
En cuanto al correo hacia el interior de la Buenos Aires se establecen tres correos mensuales para las carreras del Norte, Este y Sur.
En el correo fluvial hacia Montevideo se concede permiso de correo a la “Goleta Palomo”
A fines de 1855 el estado de Buenos Aires, decide la emisión de sus primeras estampillas.
Se imprimen en enero de 1856 cuatro valores postales con la imagen de un gaucho a caballo representativo de un correo cabalgando en dirección al sol. Los valores eran cuatro, seis, ocho y diez reales. Pero el Gobierno decide en julio del mismo año la adopción de una nueva moneda; entra en vigencia el “peso” en reemplazo del “real”. Los sellos “gauchitos” no entran en circulación por tener la antigua denominación monetaria.


En 1858, siendo Gervasio Posadas el Administrador de Correos se llevan a cabo muchas mejoras de infraestructura y organización. Se pusieron en circulación los primeros sellos postales de franqueo para Buenos Aires; los llamados “Barquitos”, su diseño incluía la imagen de un sol y un barco de paletas a vapor.
En 1859 entran en circulación los sellos llamados “cabecitas”

En 1859 se establece un correo fluvial hasta San Nicolás por el Río Paraná, pasando por San Pedro y Obligado, entre otras localidades.
En 1859, en la célebre Batalla de Cepeda las fuerzas porteñas son derrocadas y Buenos Aires se incorpora a la Confederación. Luego de la Batalla de Pavón se dirime definitivamente la disputa y se disuelve la Confederación estableciéndose la República.
En 1862, con el Correo Nacional unificado y nacionalizado, Gervasio Posadas es nombrado Administrador de Correos de la República Argentina.
Se ponen en circulación los “escuditos”, primeros sellos en contar con la denominación “República Argentina”, litografiados en la Casa de la Moneda de Buenos Aires.

[1] 44 años antes la había fundado otro representante de la corona española: Don Pedro de Mendoza.
[2] CARLOS EDUARDO SOLIVEREZ, La Época Colonial, Revista “Río Negro” 20/2/2006

Bibliografía Consultada:

Dr. José Marco del Pont “El correo marítimo en el Rio de la Plata” - Selecciones Filatélicas Nº 2 – Revista de la Sociedad Filatélica Argentina, Buenos Aires, 1983.

Dr. Mario David Kurchan “Historia Postal Marítima Argentina” Argentina, Buenos Aires, 1994.